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El Real Madrid se lleva un igualado encuentro ante el Bilbao Basket en el último cuarto (77-85)

El Real Madrid ha logrado afianzar su liderato, logrando una victoria muy sufrida en Miribilla. El Bilbao, casi siempre por debajo en el marcador, aguantó a remolque hasta el último cuarto donde la experiencia y concentración blanca lograron imponerse al ímpetu vasco

Draper entra a canasta en un momento del partido - Foto: ACB


El conjunto blanco llegaba a Bilbao con la intención de asegurarse su primer puesto para lo que queda de año y no le ha podido salir mejor la jugada. A su victoria en Miribilla, se ha sumado la derrota del Barça en Andorra (87-80) lo que ha permitido que las matemáticas sentencien con rotundidad el objetivo marcado para la jornada de este domingo.

Los de Laso comenzaron el encuentro con la quinta marcha y eso se reflejó de inmediato en el electrónico. Como acostumbra a hacer en las últimas semanas, el Madrid cerró atrás con firmeza, impidiendo que los locales pudieran herirles de gravedad. Un magistral Ayón se echó al equipo a la espalda y firmó unas estadísticas notorias en este primer cuarto con 11 puntos y 3 rebotes. La pintura de los vascos estuvo muy desprotegida para jugadores como el mexicano a los que les sobra un palmo para encestar con claridad. A estos puntos en la zona se sumó el acierto exterior de los blancos para lograr al término de los iniciales 10 minutos con 22 puntos en el marcador.

Por parte del Bilbao Basket, en los compases iniciales destacaron dos exmadridistas, Hervelle y Mumbrú, que intentaron acercarse a ellos con una buena actuación desde el perímetro de 6,75. Mientras, el juego interior estaba siendo muy errático. Únicamente mostró potencial ofensivo el croata Buva, que en contadas ocasiones puso en jaque la hegemonía defensiva de los visitantes. No fue suficiente y acabaron el cuarto con 13 puntos.

En el segundo parcial, los de Durán Ortega despertaron de su apacible sueño y pusieron contra las cuerdas a su rival. Si bien el madridista Draper consiguió encestar dos triples seguidos que alejaron a los suyos hasta los 14 puntos de diferencia, lo cierto es que el resto del cuarto el Bilbao mostró garra y concentración para intentar remontar un partido que se le estaba poniendo muy cuesta arriba. Gracias a un parcial de 9-0 de la mano de Buva, los vascos se colocaron a cinco puntos del Madrid a falta de más de medio cuarto por disputarse (25-30).

A partir de este momento, el partido se convirtió en un constante combate de boxeo en el que ambos equipos golpearon con dureza a su adversario. El acierto exterior de Carroll y Doncic frenaron la avalancha ofensiva del Bilbao y permitieron a los blancos coger algo de oxígeno para recomponer sus sistemas. No fue fácil conseguirlo porque los locales sumaron a su elenco protagonista a Tabu y Bamforth para seguir reduciendo la brecha que reflejaba el electrónico hasta situarse en un -10 antes de irse a los vestuarios (38-48).

Tras la reanudación del partido, el acierto triplista del Madrid hizo acrecentar la distancia conseguida en los dos cuartos anteriores, pero en ningún momento supuso una rendición del Bilbao. La veteranía de Hervelle le hizo coger las riendas del equipo hasta provocar un tiempo muerto de Pablo Laso que veía peligrar una victoria que minutos antes estaba bastante clara. De poco sirvieron las reprimendas del entrenador blanco porque a la vuelta al parqué, el conjunto local continuó acercándose al Madrid. El tercer cuarto finalizó con un 62-65 que abría de nuevo todas las posibilidades de victoria para ambos clubes y que desquiciaba a los madridistas. Sobre todo a Carroll, que a punto estuvo de ver una técnica por protestar una polémica falta de tiro sobre la bocina que no le pitaron.

La remontada culminó con un triple inicial de Nikolic. Sin embargo, fue de las pocas alegrías del Bilbao en el último cuarto, ya que, fruto del esfuerzo físico y técnico propio de ir remando contracorriente, los vascos sufrieron un bajón en su juego que el Madrid supo aprovechar sin titubear con un parcial de 0-12. Esta nueva estocada blanca supuso el remate definitivo para un equipo que había logrado sobrevivir en alta mar para terminar ahogándose en la orilla. De poco sirvieron los últimos momentos de lucidez de Tabu y Eric. Solamente lograron maquillar el marcador final con un 77-85.


@GuillermoLuna96


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