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De la contratación de Durant al trofeo de campeón: la temporada que marca el comienzo de la nueva dinastía de los Warriors

Tras una fase regular tan exigente como siempre y unos playoffs sumamente desparejos, esta última campaña de la NBA dejó en claro cómo serán las próximas, con Golden State imponiendo su estilo y gobernando en una cima que parece inalcanzable para cualquier rival en el futuro cercano

Los Warriors celebran el anillo
Previa a la contundente coronación de los Golden State Warriors como campeones de la NBA por segunda vez en los últimos tres años, la temporada regular dejó una cantidad tan extensa de momentos deslumbrantes que será recordada en el largo plazo. Porque, dejando de lado el dominio del incuestionable mejor equipo de la liga, numerosos récords que parecían imposibles de alcanzar fueron quebrados. Parte del éxito que tuvo la temporada se puede centrar en las producciones de Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden, que ahora -en el contexto de los equipos con numerosas estrellas juntas- paradójicamente brillan por separado, cuando hace unos pocos años formaban una alianza de altísimo potencial, pero que no tuvo el desenlace esperado.

La temporada 2016-17 será, en primer lugar, recordada por la entrega absoluta que brindaron tanto Westbrook como Harden para superar la lógica y elevar su juego a un nivel inimaginable, disputándose ajustadamente el premio al jugador más valioso de la liga. Las estrellas de Oklahoma y Houston hicieron historia en distintos rubros para firmar una campaña casi sin precedentes, eclipsando por completo la candidatura de LeBron James -el jugador más determinante de esta última década- en este rubro. Westbrook, por su parte, cargó a su equipo y se desempeñó como un verdadero líder ante la partida de Durant y quebró unos de los récords que más vigencia tenía en la NBA. Al establecer una triple decena a lo largo de los 82 partidos, promediando 31.6 puntos, 10.7 rebotes y 10.4 asistencias por encuentro, el líder de Oklahoma registró 42 triples-doble en la temporada, superando por la mínima la marca de Oscar Robertson. A pesar de sentenciar una consistente producción individual, la temporada de Westbrook se estrelló en playoffs ante los Rockets de Harden, quien brilló bajo las órdenes de Mike D´Antoni siendo el armador de Houston, elevando su nivel de juego al igual que el de sus compañeros, logrando que la ofensiva del conjunto texano se establezca como las mejores de la liga.

En la era moderna de la NBA donde se caracterizan por sobre los demás los equipos que cuentan con numerosas estrellas, los New Orleans Pelicans se posicionaron en el centro de la escena durante la semana de los traspasos al conseguir mediante un intercambio a DeMarcus Cousins. Junto con Anthony Davis, emblema de la franquicia, los Pelicans potenciaron su juego interno, a pesar de que la mayoría de la competencia haya adoptado un estilo de juego rápido y priorizando el alto ritmo y anotación. Más allá de que los resultados no acompañaron el movimiento que revolucionó el mercado a mediados de febrero, Cousins y Davis lograron complementarse al formar una dinámica pareja multifuncional que de ahora en más aspirará a formar una identidad para que los éxitos lleguen a la ciudad de New Orleans.

A pesar de los movimientos trascendentales que tuvo una temporada frenética, la consistencia y capacidad para mantenerse en el primer plano ante tantos cambios no deja de ser una virtud prestigiosa. Los Spurs nuevamente volvieron a demostrar su persistencia y talento, tanto individual como colectivo, para permanecer como la franquicia más regular de la NBA de los últimos 20 años. Consiguiendo más de 60 victorias, teniendo a Kawhi Leonard como el jugador más imprescindible en ambos costados de la cancha y el liderazgo único de Gregg Popovich, San Antonio mantuvo y perfeccionó sus viejas virtudes para trascender en el tiempo y ante los cambios. Virtudes similares hacen referencia a la temporada (y en especial a la recta final de estos playoffs) que firmó LeBron James. La estrella de Cleveland demostró, ante los obstáculos más grandes que se le pueden presentar, que es el mejor jugador del mundo, a pesar de que su campaña haya terminado sin grandes logros. James influenció de manera primordial para arrebatarle el único partido a los Warriors en la postemporada y nuevamente demostró ser la pieza central no sólo de un equipo, sino también de la ciudad entera de Cleveland. El emblema de los Cavaliers elevó su juego al máximo en las Finales y, a pesar de ser ampliamente superado, entró en la historia siendo el único jugador en promediar una triple decena en esta etapa definitoria de la liga.

Sin embargo, y más allá de las idas y vueltas, la temporada 2016-17 tuvo un claro equipo como dominador. Los Golden State Warriors, desde la trascendental contratación de Durant, quebraron con los parámetros que la NBA mantenía para que la liga fluya con paridad. El equipo conducido por Steve Kerr logró armonizar el talento de sus figuras para que cada una se complemente, dejando de lado las pretensiones individuales para focalizarse en las colectivas y en el deseo de perdurar en la élite de este deporte. Tanto Durant como Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green tuvieron momentos excepcionales en distintos rubros, sin opacar lo logrado por el otro y priorizando el trofeo que acabó en sus manos tras ese quinto partido ante Cleveland. Todas las incertidumbres sobre cómo funcionaría un equipo con un talento de esta magnitud quedaron atrás. Los libros de historia recordarán las actuaciones en los momentos determinantes y, por supuesto, los campeonatos que los Warriors obtengan con el correr de los años. De tal manera recordarán el talento y la genialidad de cada una de las piezas esenciales de este equipo en la construcción de un legado que no aparenta tener techo alguno.

La NBA dejó atrás una temporada con altibajos. Explosiva, intensa e histórica en cuanto a lo numérico por un lado; pero, a su vez, predecible, con unos playoffs que desilusionaron por su notoria disparidad y que fue, en un contexto general, de mayor a menor. Nada parece alejar a los Warriors del trono en los próximos años porque ya han confirmado que planean mantener este equipo junto por un largo tiempo. Esta dinastía sin precedentes de Golden State amenaza con acechar la historia. La NBA atravesará, en un futuro cada vez más cercano, una era completamente revolucionaria. Y el equipo que está proponiendo este cambio rotundo parece destinado a desafiar cualquier límite posible. Mientras los Warriors festejan su logro, los otros 29 equipos atraviesan un período de incertidumbre. Para algunos de ellos, el objetivo más cercano será acertar en el talentoso draft del próximo jueves 22 de junio, el capítulo que sigue y que establecerá el panorama inicial de cara a la temporada entrante.


@Joacocarrascal


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