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Bale: 100% calidad, 0% adaptación

¿Qué le ocurre a Gareth Bale? 

The Sun 

Morata se despide efusivamente de todos sus compañeros. Abrazos, besos, choques de mano al estilo colegueo... Todo es fraternidad y calor. Se respira hermandaz, compañerismo, amistad... Una cercanía que desaparece cuando el exiliado se aproxima a Bale. Morata, duditativo, se pregunta, despedirme o no despedirme, esa es la cuestión. Una duda con respuesta afirmativa y que tiene como ejecución un mero apretón de manos, frió y sin sobresaltos. Parece que el español y el gales nunca se llegaron a entender...

Una desincronicación que es comprensible teniendo en cuenta las escasas nociones de español que tiene Bale. Una falta de adaptación al combinado blanco que tiene como uno de los principales motivos el hecho de que el extremo, hablando en plata, no tenga ni papa de nuestra lengua. Una gramática, la castellana, elemental para poder comunicarse en el Real Madrid. El Fútbol no es solo dar patadas a un balón, también se basa en estrategia, en comunicación, en compenetración. Hablar con los compañeros, hacer piña, hacer equipo, convertirse en uno a través de una comunión que va más haya del campo y de la calidad que uno tenga como jugador.

Clase y relumbron que no le faltan a Bale, de eso no cabe la menor duda. Pero esta calidad es insuficiente si no existe una adaptación al club y al vestuario. A Bale le falta la empatía que le sobra en aptitudes. Un carácter isleño británico que nunca ha cuajado en España pese a que sus compatriotas utilicen nuestras playas para desconectar, emborracharse o hacer balconing. Owen, que fichó por el Real Madrid tras ganar el Balón de Oro, o Beckam que fue de más utilidad delante de una cámara y grabando anuncios que en el campo, son los retratos más claros para confirmar el gafe de los futbolistas Premier en la Liga Española.

Mala suerte que tiene como detonante la falta de compresión en el campo. No se entienden con el resto de jugadores, Bale lo intenta pero su fuerte léxico anglosajón le impide entender el español y conseguir trasmitir sus sentimientos e intenciones al resto de compañeros. Se junta el hambre con las ganas de comer. El querer hacer algo pero no poder, el luchar cada día por adaptarse pero saber que no estas en el lugar correcto.

Una adaptación a la que ya ha tenido tiempo pero que por pitos y flautas nunca ha conseguido. Empezó bien su andadura blanca, pero con el tiempo la luz se le ha ido apagando hasta no ser ni la sombra de lo que un día fue. El expreso de Gales, ese que con tres zancadas se recorría el campo se ha ido escacharrando hasta ser un mero trenecito gales que apura el carbón para llegar a su destino, triunfar en el Real Madrid.

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