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Real Madrid 2-0 Barcelona: Un auténtico supercampeón aplasta al Barcelona

La supercopa cae del lado blanco con un Madrid superlativo y un Barça sin opciones que no fue rival

El Real Madrid campeón de la Supercopa de España (vía Real Madrid)


Final Supercopa (Vuelta)
Real Madrid2
F.C.Barcelona0
Ficha técnica
Real Madrid: (4-3-3) Keylor Navas; Marcelo, S.Ramos, Varane, Carvajal; Kovacic (Casemiro, min 62), Modric, Kroos (Ceballos, min 80); Asenso (Theo Hernández, min 75), Benzema, Lucas Vázquez.

Barcelona: (3-5-2) Ter Stegen; Umtiti, Piqué (Semedo, min 50), Mascherano; Jordi Alba (Digne min 78), André Gomez (Deulofeu, min 72), Busquet, Rakitic, S.Roberto; Messi, Suárez.

Goles: 1-0 Asensio (min 4); 2-o Benzema (min 39)

Arbitro: José María Sánchez Martínez. Amonestó a Suárez en el minuto 89 y a Mascherano en el 93.

Incidencias: Estadios Santiago Bernabéu (Capacidad 81.044 espectadores)
Valverde dejaba bien clara su intención de remontar la eliminatoria, el Barça presentaba una alineación con tres zagueros, un once inusual que se iba a traducir en un todo o nada, otra remontada para la historia o una vuelta amarga a Barcelona.

A pesar de que los locales no contaban con Cristiano por sanción, su poder ofensivo no se había visto mermado, tan solo un minuto tardó en tener la primera ocasión de peligro en los pies de Modric. Jugadores como Lucas Vázquez o Asensio comenzaban a ganar protagonismo en un Madrid que jugaba constantemente en campo contrario.

El empate duro hasta que Asensio volvió a frotar la lámpara mágica, el mallorquín dejaba claro que la confianza que tenía Zidane en él no caía en saco roto La perla blanca se sacó un auténtico zapatazo que dejó a Ter Stegen totalmente petrificado, el alemán no supo reaccionar y tan solo vio como el balón perforaba su portería; la remontada se alejaba más.

Con el paso de los minutos el Barcelona se había levantado del duro golpe inicial, el conjunto culé comenzaba a construir jugadas que aún estaban lejos de inquietar la puerta defendida por Keylor Navas. Esta leve mejoría no era suficiente para hacer daño a un Madrid que estaba haciendo diabluras a la contra, hasta el punto que parecía más cercano el gol madridista que la intentona de remontada culé.

Y llegada la media hora de partido, el gol blanco estuvo más cerca que nunca, tras un gran recuperación de Benzema, Lucas Vázquez estrellaba su disparo en el poste y dejaba de manifiesto que el Barça estaba muy tocado, o reaccionaban o los de Zidane les asestarían un golpe mortal.

El zarpazo llegó antes del descanso, Benzema cazaba un balón en el área pequeña adelantándose a su par  y marcaba un gol que suponía una puñalada en el corazón culé. Los visitantes  solo podían luchar por defender su honor aunque la realidad era que, cualquiera que estuviera viendo el partido y no supiera muy bien de que iba la cosa, pensaría que eran los de blanco los que iban perdiendo, el ritmo no bajaba.

La primera parte se acabó con un único equipo sobre el campo, el Madrid era dueño y señor del partido en todos los aspectos del juego, desplegando un fútbol demoledor ante un Barça que parecía una marioneta de manos de los merengues. El global de la eliminatoria lucia un 5-1 a favor de los locales, una diferencia demasiado abultada que hacía imposible pensar en una supuesta remontada. 

Nada más iniciarse la segunda mitad el Madrid perdía el balón en uno de esos sitios donde las pérdidas se pagan, pero ni con esas, Messi no aprovechaba el regalo y mandaba su disparo el travesaño, no era la noche ni de Messi ni del Barça. Misma suerte tuvo Suárez minutos después tras un cabezazo a ras se suelo, el gol culé se resistía.

Llegados los minutos finales ambos entrenadores miraban al banquillo y no había comparación posible, el Barcelona no tenía suficiente fondo de armario para competir al Madrid y Valverde era incapaz de encontrar a un jugador que pudiera revolucionar el partido, es indudable que el Barça se tiene que reforzar.

La segunda parte fue completamente intrascendente, el Barça estaba completamente rendido, sin esperanza ninguna y deseando que el árbitro pitara el final. Es cierto que el Madrid partía con ventaja tras el partido de ida, pero la vuelta casi ni se jugó, el Barça no estuvo a la altura de las circunstancias y veía como el eterno rival se llevaba título, que se sumaba a los cuatro ya ganados la temporada anterior, dejando ver como el Madrid mantenía una hegemonía que, a día de hoy, no tiene pinta de acabar y da más fuerza a la frase de "El Real Madrid no juega finales, las gana".

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