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Golden State perdonó como nunca y terminó cayendo en el TD Garden (88-92)

En una paupérrima noche para varios de sus miembros, los Golden State Warriors cayeron por 88-92 a manos de los Boston Celtics en el TD Garden de Massachusetts. Por su lado, los dirigidos por Brad Stevens suman su victoria #14 consecutiva

Foto: Celtics

Muchos hinchas de los Warriors tienen malos recuerdos cuando ven a Kyrie Irving haciendo una individualidad espectacular en el último minuto de un partido. El triple que convirtió en el séptimo juego de las Finales de 2016 en la cara de Stephen Curry tiene un lugar importante en las pesadillas de los fanáticos del elenco de Steve Kerr, y difícilmente será borrado de sus mentes.

Sin embargo, hoy no le tocó a Irving meter un triple en la cara de un defensor luego de exhibir sus inacabables dribleos o romper un par de tobillos para después atacar el aro y anotar con una flotadora. En su jugada más importante del partido, el base proveniente de Duke no hizo nada más que conseguir dos tiros libres tras una penetración hacia el aro de rival, donde se terminó metiendo hasta entre tres de sus oponentes para lograr su meta de anotar. Pero lo hizo con 14 segundos en el reloj, después de consecutivos tiros errados por parte de ambas escuadras y con un empate a 88 que los iba a obligar a jugar una prórroga.

Si bien en líneas generales no fue el mejor partido de Irving (5 puntos, 2-12), él en el último cuarto junto a Jaylen Brown (22 puntos, 6 rebotes) y Al Horford (16 puntos, 9 rebotes) comandaron la ofensiva de Brad Stevens para salir victoriosos ante los Golden State Warriors de locales y aumentar su número de triunfos seguidos a catorce. Por su lado, los dirigidos por Steve Kerr obtienen su primera derrota tras siete victorias al hilo, en un encuentro donde perdonaron muchísimo y no lograban convertir los tiros que usualmente suelen terminar en canasta.

A pesar de terminarlo mal, Golden State comenzó el partido con mucha agresividad y adquirió una ventaja considerable en el primer cuarto. Sacaban provecho de la manera como Boston quedaba mal parado luego de las canastas erradas para atacar el canasto y encontrar duelos individuales con diferencia de altura a su favor. Los Celtics consumían todo su reloj de posesión para buscar puntos mientras que los Warriors, fiel a su estilo, buscaban imponer su ritmo acelerado de juego. Jaylen Brown comenzó a destacar en ambos lados de la cancha, pero eso no fue suficiente para levantar a su equipo, más aún con una producción deficiente por parte de los suplentes y su poca precisión en los tiros de tres.

Ya en el segundo periodo, los Celtics acortaron un poco la ventaja y se fueron al descanso con una derrota permanente por 5. A pesar de tener a un Irving incómodo -por encontrarse usando una máscara protectora- e improductivo, el elenco de Boston empezó a ser más agresivo en la defensa e hizo una buena labor al contener a los dirigidos por Steve Kerr. Sin embargo, en más de una oportunidad los Warriors tuvieron la chance de hacer un pare en su rival con varios de los triples abiertos que se les presentaron.

Con una ventaja de cinco, Golden State había tenido en Stephen Curry (9 puntos, 3-11) y Klay Thompson (10 puntos, 4-14) dos actuaciones pobrísimas ofensivamente hablando, fallando tiros que tranquilamente pueden anotar sin ver. Kevin Durant (21 puntos, 8-15) fue la principal arma de ataque para el equipo visitante durante toda la noche, teniendo también cierto impacto en el lado defensivo.

El tercer cuarto inició de manera muy similar al primero, con los Warriors sacando una seria ventaja a través de sus bien ejecutados contraataques. No obstante, sus tiros abiertos errados y consistentes pérdidas le permitieron a Boston cerrar el periodo con una racha de 19-0 que dejó el marcador empatado en 68. Irving se quitó el protector facial, Brown estaba haciendo de todo y a Golden State se le resbalaba la pelota hasta en el pase más simple. Las cosas la estaban saliendo bien a los Celtics e iban mejor al último periodo, más aún imponiendo su ritmo lento de juego y sin una cantidad abultada de puntos, que es lo que se suele ver en cotejos del equipo de Oakland.

Finalmente, en el último cuarto el encuentro se volvió de vida o muerte. Daba la sensación de que un tiro errado te podía dejar fuera de él en cualquier momento, pero hubieron tantos errores en ataque en ambos conjuntos que le quitaba la posibilidad a uno de concluir cuál iba a ser el rumbo del partido. Hubo muchos rebotes ofensivos y pérdidas, pero ningún equipo podía liquidar el compromiso. Los Warriors no tenían a nadie que se pueda crear su propio tiro y anotarlo, y se veían forzados a lanzar triples sin convicción, que lucían solo para cumplir el tiempo de posesión y no para aumentar el número de puntos de su equipo.

Por su lado, todos los ataques de Boston fueron en la pintura y al final eso les terminó dando el triunfo. En un partido tan cerrado, un Kyrie Irving de pésimo rendimiento ofensivo termina sacando dos tiros libres en una penetración al aro, que los convirtió para tener una ventaja de dos a 14 segundos del final. En la siguiente jugada, Kevin Durant no pudo convertir un tiro desde el perímetro que muchas veces lo ha hecho con facilidad, y tras ello, dos tiros libres más de Jayson Tatum terminaron por sentenciar el cotejo a favor del plantel de Massachusetts.

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