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Expertos en remontadas, enésima parte (98-99)

Lo que al descanso se iba con +24 para Houston, se convirtió en una de las remontadas más heroicas, valientes y grandiosas de lo que va de temporada; una más en el currículo de Stevens y sus Celtics

Foto. NBA

Ambos con bajas importantes en sus cincos iniciales (Chris Paul y Clint Capela, por parte de los texanos, y Jaylen Brown para los de Massachusetts), daban comienzo a una contienda que a nadie ha podido dejar indiferente.

Los primeros veinticuatro minutos se pueden resumir en lo siguiente: a James Harden (34) no hay quien le pare en su travesía al MVP y tiene a dos fieles escuderos agarrados a su corcel –Gordon (24) no deja quieta la red con tanto triple, y a PJ Tucker le da igual defender a Horford, a Kyrie o a Schwarzenegger-. Un 14-0 inicial, un derroche de sus armas principales tanto en anotación (triples y penetraciones a canasta, bien con mate de los interiores o bandejas de ‘la Barba’), como en defensa, con la muy sorprendente labor de Briante Weber anulando a Irving, más el ataque de Boston que no había por donde pillarlo, fueron los causantes de que se llegara al descanso con un 62-38 favorable al equipo de Mike D’Antoni.

Pero la primera parte era solo un espejismo de todo lo que nos tenía guardado bajo la manga el duende del TD Garden. 

Como ya es costumbre en los partidos de Boston, el seguidor de este equipo, y más esta temporada, no se puede ir a acostar hasta que el árbitro recoge el balón cuando finaliza la batalla. Y en esto han convertido el partido hombres como Marcus Smart, el tercero de los Rozier y un rookie, Tatum (19p., 5r., más dos robos y un tapón magistrales a Harden), que de novato e inexperto tiene lo mismo que yo de jugador de curling, sin despreciar al nombrado deporte.

Los veintidós minutos venideros fueron un vendaval de garra, acierto e inteligencia sin precedentes. Kyrie Irving (26) jugando de Kyrie Irving, el inofensivo Larkin metiendo el morro donde algunas personas no meteríamos ni el codo, Smart sacando de sus casillas a James Harden, que seguía a lo suyo de parecer que no mueve ni las cejas pero te las clava como quiere, cuando quiere y desde donde le dé la gana, Marcus el de los gemelos Morris aportando a su manera en ataque, y el papel estelar de la noche, el protagonista, la perla entre bambalinas fue para Terry Rozier. Un extraterrestre fuera de serie en la segunda mitad que revolucionó el encuentro con sendos y exitosos lanzamientos.

Estas alas que consiguieron dejar mentalmente fuera a Houston solo eran el principio de lo que fueron los últimos dos minutos. Concretamente más, los últimos veinte segundos. Dos faltas en ataque sacadas por un insaciable, guerrero, inteligente y machacamentes Smart a James Harden, supusieron los balones que necesitó Boston para que Tatum, primero, machacara el aro, y Horford, luego, elevara por encima de Tariq Black para así dejar la victoria en casa y seguir consagrándose como rivales a batir en el Este. 

Una vez más, este equipo consigue la victoria cuando jugador a jugador emplean sus roles de la mejor forma posible y todos ponen el hambre necesaria para hacer rugir a la mítica afición verde del TD. Houston cayó porque no todos los días son fiesta y los triples también se fallan. Si el espectáculo pudiera desear alguna final ahora mismo, elegiría una entre estos dos a siete encuentros a cara de perro y con todos sus jugadores sin correas al cuello.
El juego está servido y este show necesita continuar.

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