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Analizamos la situación del RC Deportivo de la Coruña

Nuestro colaborador Íñigo Rolán repasa los muchos porqués que explican el estado del club gallego 

Foto: RC Deportivo


Desde el 9 de diciembre sin conocer la victoria, peor Deportivo de la historia después de  28 jornadas, 3 entrenadores y 5 porteros en lo que va de temporada. Estos son sólo unos de los muchos factores que indican la pésima situación que vive el club gallego este año. Es importante analizar todo lo que rodea al Real Club Deportivo de la Coruña desde la pretemporada para entender por qué a falta de 9 partidos tiene muy pocas posibilidades de mantenerse en la Liga Santander.  

Un proyecto muy prometedor, con jugadores de primer nivel, un tope salarial un 64% mayor que el año anterior gracias al pago de la deuda,  la vuelta de “el hijo pródigo” Lucas Pérez, todo  parecía prometer una temporada tranquila y la directiva empezó a colgarse medallas. Tino Fernández en una entrevista en verano llegó a decir que el Deportivo aspiraba a Europa: primer error. El Deportivo, en la situación de reconversión económica en la que se sitúa aspira a mantenerse en Primera División, tenga la plantilla que tenga. A partir de ahí, una vez asegurada, se puede empezar a ilusionar con llegar a los puestos más altos de la tabla pero el objetivo primordial siempre es salvarse. 

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Foto: marca.com
Los fichajes ilusionaron desde el primer momento: se consiguió que Carles Gil se quedase otro año, se fichó en propiedad a Guilherme, llegaron jugadores de renombre como Bakkali y Adrián y otros menos conocidos pero que empezaban a sonar por Europa como el caso de Fabian Schär o Fede Valverde. El colofón fue la vuelta de Lucas Pérez el último día de mercado. Richard Barral, después de años de críticas, parecía (me veo obligado a utilizar este verbo siempre, porque no es oro todo lo que reluce) que empezaba a hacer su trabajo bien, pero fue arrancar la temporada y todo cambió: Schär empezó como el káiser de la defensa pero su nivel fue bajando conforme iban avanzando los partidos, Guilherme muy irregular, Bakkali excesivamente individualista, Lucas Pérez que llegó muy fuera de forma y eso se notó en los primeros partidos que jugó y Fede Valverde que no acababa de tener minutos. Todo esto se agravó con la dimisión de Richard Barral como director deportivo el 3 de enero, en pleno mercado de fichajes, recayendo su labor en Cristóbal Parralo, que no tenía ya bastante con intentar hacer algo con un equipo acostumbrado desde hacía casi un año a un sistema que tenía que encargarse también de los fichajes.

Pero hay un ámbito en el que hay que hacer hincapié, que es uno de los principales motivos de que el Depor esté en una situación muy complicada y en el que la dirección deportiva tuvo mucho que ver: la portería. Comencemos por el principio, por la pretemporada, cuando Pepe Mel, a 21 de julio afirmaba que tenía tres porteros de calidad, que Francis aún tenía que aprender porque era muy joven y que le preocupaba sobre todo la llegada de un delantero. Ese delantero ya lo tenía y se llamaba Florin Andone. Pasaron los partidos de preparación (de los que también hablaré) y la opinión del entrenador fue cambiando hasta modificar su discurso radicalmente hasta el punto de decir el 14 de agosto que “la llegada de Lucas podía perjudicar la de un portero”. No era la primera vez que pedía un recambio para la meta gallega y no fue la última, pero Lucas Pérez llegó. 

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Foto: Coruña El Desmarque












¿Y que se consiguió? Que en nueve partidos jugasen 4 porteros diferentes, incluido el fabrilista Francis. Tras la lesión de Rubén jugó Tyton y encajó cuatro goles contra la Real Sociedad, lo que llevó a Pantilimon a ocupar su puesto. 3 partidos y la poca confianza transmitida por el rumano (a pesar de que se ganaron dos de esos tres) provocaron que el Francis tuviese la oportunidad de debutar en Primera División. Rubén se recuperó y volvió a ser titular aunque sus actuaciones dejaron mucho que desear, sobre todo a partir del comienzo de 2018 con partidos como el del Alavés y Valencia. Y a todo esto llega un nuevo portero, Maksim Koval (ya que Pantilimon había vuelto al Watford ya que no contaba para Parralo). Portero venido del Dinamo de Kiev, joven, prometedor pero que no juega a pesar de los pésimos partidos del de Coristanco. Y como cuando montas un circo te crecen los enanos, primer encuentro titular del ucraniano, contra el Eibar y no podía tener peor estreno: en el primer gol mide mal la salida y deja la portería desguarnecida. Antes de que acabe la primera parte despeja mal un balón (previo error de Albentosa en la cesión) y le hace una entrada criminal a un jugador del Eibar que provoca que se vaya directo al vestuario. Lo que queda claro es que Mel no se equivocaba cuando pedía un portero y que la necesidad de traer a Lucas Pérez cegó a la directiva de las verdaderas necesidades del club. Los 60 goles encajados en lo que va de temporada son el mayor indicador de la situación. 

Foto: riazor.org
Los entrenadores, otro gran quebradero de cabeza, pero no desde este año, sino que ya son muchas temporadas sin encontrar a alguien sobre el que empezar a construir un proyecto de futuro, que es lo que necesita el Depor. Y no creo que sea culpa de los entrenadores que se trajeron (por lo menos toda la culpa), ya que a cada cual le puede gustar más el estilo defensivo de Garitano y menos el ofensivo de Parralo, la cuestión es que funcione con el bloque de jugadores que se tiene y ninguno logró dar con la tecla. Mel llegó el año pasado después de la destitución del Gaizka, en principio solo hasta el final de la Liga y consiguió el objetivo, la salvación. El estilo con el que jugaba el equipo durante el tramo final no me entusiasmó pero se logró la permanencia y cuando lo renovaron mi primera reacción fue de desilusión, pero luego pensé más fríamente y le di un voto de confianza ya que tenía tres meses para preparar a los jugadores, los fichajes eran prometedores y antes había cogido un bloque definido pero a la manera de otra mente. Al comienzo de la temporada mi confianza en él se fue diluyendo partido a partido hasta el punto de desear su destitución, pero evidentemente no era nadie para decidir su futuro. 

Foto: riazor.org
Finalmente fue substituido en el banquillo blanquiazul por Cristóbal Parralo. No sé a si a los lectores de este artículo les pasará los mismo que a mí, pero me dio pena y rabia que lo colocaran ahí. ¿Por qué? Fácil. Estaba haciendo un temporadón con el Fabril, unos jugadores que confiaban plenamente en él, con posibilidades de conseguir dos ascensos seguidos y le cargan el marrón (porque en la situación en la que estaba, coger al primer equipo era un marrón) de entrenar al Depor. ¿En serio no había ningún otro entrenador? Parralo fue otra mala decisión de la dirección deportiva y no por su valía como entrenador, si fuese por mí hubiese estado hasta final de temporada, pero ibas a causar dos efectos muy negativos en la propia entidad: primero, que el Fabril tuviese que cambiar de entrenador a mitad de temporada, lo cual sólo se notó en los primeros partidos ya que ahora vuelve a estar en una buena racha y segundo, el compromiso en el que metes a un buen entrenador como Cristóbal, que después de ser destituido no quiso seguir en club. Porque esa es otra, el 25 de octubre, día en el que el cordobés se hizo cargo del equipo, la directiva afirmaba que: “seguiría hasta final de temporada”. Esto sólo demuestra la falta de decisión desde los despachos o que se anticipan demasiado a la hora de dar respuestas sobre el futuro. 

Foto: marca.com
¿Y quién llegó para substituir a substituto? (del substituto, que recordemos que Mel había llegado también en febrero), Clarence Seedorf. Inconmensurable jugador pero con pocas referencias como entrenador. Únicamente había dirigido al Milán 2014 en el que, a pesar de tener contrato por dos años y medio sólo estuvo de enero a mayo. Después pasó por el Shenzhen Football Club, en el que estuvo de julio a diciembre de 2016, ya que no consiguió el ascenso a la Superliga China. A pesar de esto, los aficionados estaban muy ilusionados debido a su historial en el campo y esa esperanza aumentó cuando se vio un cambio sustancial en los entrenamientos y en la actitud de los jugadores en los primeros partidos de su era. Pero tal como vino, se fue. Siete partidos, cuatro derrotas, tres empates, 14 goles en contra y sólo 2 a favor (uno de ellos en propia meta) es el balance del holandés en el banquillo del club gallego. La pregunta que se hace todo deportivista ahora es ¿continuará hasta final de temporada?

En cuanto a los jugadores, es difícil analizar su rendimiento, ya que haciéndolo de manera objetiva con los números en la mano, no creo que se salvase de la quema ninguno. Con la portería ya tratada, la defensa es una de las líneas más señaladas debido a la fragilidad que lleva al Depor a encajar tantos goles. Juanfran no está en un buen momento de forma, no defiende a un nivel de Primera División y en ataque no aporta nada, Gerard Valentín que había llegado como su recambió no contó para ninguno de los tres entrenadores y Bóveda claramente es central aunque se fichase para el lateral de la zaga. De los centrales, Albentosa es el más criticado pero el que más lleva jugado con Seedorf con Sidnei a su lado, dejando al (para mí) mejor central que tenemos en el banquillo, Schär. Creo que de Luisinho poca queja se puede tener ya que es de los que más está cumpliendo y Navarro pocos minutos tuvo en lo que va de año. 

Foto: @RCDeportivo

Guilherme, Borges, Mosquera. Son los tres jugadores que se llevan turnando en el doble pivote durante la temporada, pero ninguno acaba de convencer. Sea por falta de intensidad, de compromiso, por kilómetros recorridos en el campo, sus actuaciones son muy irregulares y ninguno da esa confianza necesaria para conectar la defensa con el ataque. Fede Valverde parecía que iba a tener continuidad con el entrenador holandés pero la lesión contra el Betis en febrero aún lo tiene apartado de los terrenos de juego. Muntari y Krohn-Dehli llegaron en invierno pero ambos están faltos de forma, aunque Sulley está jugando lo que el cuerpo le aguanta desde que llegó. Çolak es muy bueno pero no encaja en el Depor con la plantilla actual y sistema actual.  Es con diferencia el que mejor visión de juego y habilidad tiene de todos los jugadores del equipo, pero con el 4-2-3-1 que se lleva manteniendo durante los últimos años, no tiene sitio. Lucas no rinde de punta, está hecho para llegar en segunda línea, recoger el balón en tres cuartos de campo para abrirlo a las bandas y Andone es la indiscutible referencia en ataque para el Depor, a pesar de que esté errando ocasiones muy claras en los últimos partidos. 

Siendo sinceros, el equipo tiene sobrepoblación de atacantes, ya que para los dos puestos de banda (poniendo por supuesto que Lucas juega de mediapunta y Andone  de punta) quedan: Borja Valle, Adrián, Bakkali, Fede Cartabia y Carles Gil. ¿Quién debería jugar? Borja, por méritos, porque lleva dos años en el club, entre cesiones y periodos largos sin jugar pero siempre que lo hace cumple y con creces. Adrián sin duda es de los de arriba el que más ayuda en defensa y siempre que metió lo hizo en momentos en los que el Depor lo necesitaba, pero no acaba de demostrar el jugador completo que es. Bakkali y Cartabia pecan muchas veces de individualismo en momentos en los que no se necesita desborde sino pausa y toque de balón, aunque cuando lo que se requirió fue ser incisivos por bandas lo hicieron perfecto y  Carles Gil no pudo gozar de muchos minutos durante la primera parte de la temporada debido a su lesión. 

Foto: Mundo Deportivo
Lucas Pérez. De esta forma no lo señalo directamente como culpable de la situación del Depor. Ya hablamos antes de lo que supuso su llegada pero tampoco es algo que él hiciese a propósito. Quería venir, se bajó el suelo, luchó para venir ante la falta de minutos en el Arsenal pero no es culpa suya que no se trajese un portero, el problema en la meta se podría haber detectado mucho antes. Pero todo esto, esta burbuja que rodeó su vuelta también puede estar afectando al de Monelos. Fue el salvador y líder del equipo una vez y todos suponían que lo iba a volver, pero ¿y si no? Eso es lo que está pasando y las críticas se están volcando hacia él. Estas se hicieron muy evidentes en el último partido en Riazor y no debería volverse a ver un comportamiento así hacia los jugadores. Un Riazor al que cada vez está yendo menos gente. Los horarios, los resultados, la actitud de los jugadores y el descontento hacia la directiva no ayudan pero en una situación así hay que seguir hasta el final.

Creo que un tema en el que se fija poca gente es la pretemporada. Sí, está bien ir por Galicia, que la gente pueda ver jugar al Deportivo en donde viva pero deportivamente hablando, centrándonos únicamente en el ámbito del juego, es negativo. Entre julio y agosto el Deportivo jugó 6 partidos amistosos. Los tres primeros, Silva, Bergantiños y Racing de Ferrol, es decir, dos equipos de Tercera y uno de Segunda B. El primer partido importante fue contra el Porto, se perdió 4-0 y las sensaciones fueron realmente malas. Oviedo y West Bromwich Albion fueron los dos restantes. No es una pretemporada para un equipo de Primera División, tiene que prepararse con equipos de su misma categoría para adaptarse al ritmo de juego y la intensidad, ya que no es la misma para un Tercera que para un Primera (sin faltar al juego ni la dedicación de ninguno de los mencionados). 

A modo de conclusión para este análisis, me gustaría destacar que es un problema que viene muy de atrás. La situación económica y deportiva por la que está pasando el equipo ya la pasó el Celta hace años y la superó, pero siendo conscientes de lo que estaban y actuando de forma consecuente. Lo que necesita el RC Deportivo es bajar, hacer elecciones y renovar la directiva. A partir de ahí construir un proyecto de futuro. Se está contando muy poco con la cantera y ese podría ser el momento para subir a algunos jugadores del Fabril que están demostrando tener nivel como mínimo para Segunda, como es el caso de Pinchi, Edu Expósito, One o Ismael Díaz, aunque hay que tener que 23 de los integrantes de la actual plantilla aún tienen contrato vigente el año que viene  Recuperar a jugadores importantes como Alex Bergantiños o Róber, canteranos, que saben lo que es el Depor no lo que es estar en el Depor. 

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