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Liverpool 5-2 Roma: Mohamed Salah acerca al Liverpool a la final de Kiev

El astro egipcio marcó dos goles y dio tres asistencias para subirse al carro de la lucha por el balón de oro

Foto: Liverpool

UCL-Semifinales (Ida)

Liverpool5
Roma2
Ficha técnica
Liverpool: Karius; Alexander-Arnold, Lovren, Van Dijk, Robertson; Henderson, Oxlade-Chamberlain (Wijnaldum, min.18), Milner; Salah (Ings, min.75), Mané y Firmino (Klavan, min.90).

Roma: Alisson; Manolas, Fazio, Juan Jesus (Perotti, min.67); Florenzi; De Rossi (Gonalons, min.67), Strootman, Kolarov; Cengiz Under (Schick, min.45), Nainggolan y Dzeko.

Goles. 1 - 0, min.36, Salah. 2 - 0, min.45, Salah. 3 - 0, min.56, Mané. 4 - 0, min.61, Roberto Firmino. 5 - 0, min.69, Roberto Firmino. 5 - 1, min.81, Dzeko. 5 - 2, min.85, Perotti, de penalti.

Árbitro: Felix Brych (ALE). Amonestó a Alexander-Arnold (min.39), Lovren (min.74) y a Henderson (min.85) por el Liverpool y a Juan Jesus (min.26) y Fazio (min.88) por la Roma.

Incidencias: Anfield. 54.000 espectadores
Anfield necesitaba un partido así, abría sus puertas para vivir de nuevo unas semifinales de Champions League.

Liverpool y Roma llegaban sabiendo que era una batalla a vida o muerte con dos asaltos de noventa minutos y un tesoro inimaginable hace muy pocos meses para el vencedor: estar en la final de Kiev el sábado veintiséis de mayo.

No había favoritos, ambos se encargaron en cuartos de demostrar que en esta competición un mal día te manda de vuelta a casa, que le pregunten a City y Barcelona.

El comienzo del partido fue toda una declaración de intenciones por parte del conjunto romano, que repetía la misma formación que hace unas semanas cuando doblegó al Barcelona, solo una novedad, el turco Under acompañaba arriba al gigante bosnio Dzeko.

El conjunto de Di Francesco quería el balón. Intentaba generar juego desde atrás con los centrales muy abiertos y laterales muy largos, con un único objetivo: balones a Kolarov y Florenzi para que estos bombardeasen a base de centros el área red buscando a Dzeko.

Y apunto estuvo Kolarov de abrir el marcador con un disparo lejano. Karius falló al rechazar el balón y solo el larguero evitó que los romanos se adelantasen.
La Roma estaba siendo muy superior, estaba perfectamente plantada sobre el césped de Anfield y el conjunto de Klopp no conseguía salir de su campo.

Hasta el minuto veintiocho... una mala entrega del centrocampista holandés Strootman se convirtió en una carrera de Mané que dejó  atrás a toda la defensa romanista, se plantó solo delante de Alisson, y su disparo se marchó por encima del larguero.

Con esa ocasión, el Liverpool se vino arriba y fue un auténtico vendaval, una máquina de generar ocasiones. Mané se empeñaba en desperdiciarlas, pero apareció la figura más vigilada, del que todos hablan, el más deseado, Mohamed Salah para brillar y hacer brillar, para marcar y regalar, para apuntarse a la lucha por el Balón de Oro.

Corría el minuto treinta y cinco, el astro egipcio recibió el balón en la esquina del área, controló y disparó para poner el balón en la misma escuadra y abrir el marcador.

Pocos minutos después, Salah recibía en campo propio el balón, jugaba de primeras  con el brasileño Firmino, su mejor socio, que se la devolvía al espacio y de nuevo el egipcio mandaba el balón al fondo de la red tras evitar a Alisson con una sutil vaselina.

 Con este resultado se llegaba al descanso, el conjunto de Di Francesco necesitaba soluciones, y decidió retirar del campo al turco Under, desaparecido durante toda la primera mitad, para dar entrada al delantero checo Schick.

Pero Salah se encargó de demostrar que mientras él estuviera en el campo, nadie podía cambiar el guión del encuentro; asistió a Mané y Firmino para que estos pusiesen el cuatro a cero empujando el balón sin oposición alguna.

Le dio tiempo a asistir de nuevo a Firmino para que el brasileño firmase el cinco a cero tras un córner.

Ahí, acabó el monólogo de Salah y del Liverpool; Klopp decidió que era hora de descansar y lo reemplazó por el inglés Ings.

La Roma entonces pudo volver a respirar, y de qué manera lo hizo... cuando parecía muerta, apareció el de siempre, Edin Dzeko para poner el cinco a uno.

Este gol hizo que el conjunto romano fuese a por todas sin nada que perder, y Milner cometió un penalti absurdo por mano que Perotti transformó para poner el 5-2 definitivo.

Así, se llegó al final en un partido en el que el conjunto de Klopp humilló a la Roma durante ochenta minutos dejándola al borde del  K.O. de la mano de Mohamed Salah,  pero el conjunto de Di Francesco supo levantarse de la lona para perforar por partida doble la meta de Karius permitiendo soñar a los suyos de nuevo con otra remontada histórica. 

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