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Huesca 0-0 Barcelona: El Barcelona empata a nada contra el colista

Los azulgranas, con la mente en Champions, jugaron repletos de no habituales

Foto: Barcelona


LaLiga 1|2|3-Jornada 32

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Ficha técnica
SD Huesca: Santamaría; Javi Galán, Etxeita, Pulido, Miramón; Rivera, Juanpi (Melero, min. 59), Moi Gómez; Enric Gallego, Ferreiro (Cucho Hernández, min. 71) y Ávila (Álex Gallar, min. 87).

FC Barcelona: Ter Stegen; Wagué, Murillo, Umtiti, Todibo; Riqui Puig (Jordi Alba, min. 67), Aleñá (Arthur, min. 80), Arturo Vidal; Malcom, Boateng y Dembélé (Coutinho, min. 67).

Árbitro: Cuadra Fernández (C. Balear). Amonestó con tarjeta amarilla a Pulido (min. 90+1) por parte de la SD Huesca, y a Todibo (min. 42) y Wagué (min. 90) en el FC Barcelona.

Incidencias: El Alcoraz, 7.332 espectadores.
Si la convocatoria para el encuentro en El Alcoraz fue llamativa, el once tampoco se quedó atrás. El equipo aterrizaba en Huesca sin seis titulares habituales: Piqué y Suárez, sancionados por acumulación de tarjetas; Sergi Roberto con molestias musculares; Rakitic inmerso en un proceso febril; y sin Messi y Busquets, ausentes para recargar energías. De todas las posibilidades disponibles, seguramente Valverde se decantó por una de las más atrevidas. Hizo debutar a Todibo, imperial en defensa, Wagué y Riqui Puig en Liga como titulares, mientras Abel Ruiz, el último del filial, esperaba en el banquillo un momento que no llegó. Aguardó también Alba, descanso necesario para una pieza que no cuenta con un sustituto evidente en la plantilla. Los desusados refuerzos invernales, Murillo y Boateng, se colaron también entre los hombres que iniciaron el enfrentamiento.

La primera visita del Barcelona a este estadio significaba una de las últimas oportunidades para el Huesca de subirse al tren de la permanencia, pretendido por clubes no habituales como el Villarreal o el Celta. El favoritismo visitante podía ser menor debido al contexto del choque. La situación comentada del Huesca, la vuelta de Champions del Barcelona y su abismal diferencia de puntos con sus perseguidores, propiciaron una escuadra inédita en el conjunto catalán y un aumento de las esperanzas oscenses. El actual colista sumaba dos empates consecutivos, insuficientes para salir de la zona roja. El triunfo más cercano fue en el inicio del pasado mes, cuando tumbaron al Sevilla con un gol en el descuento de Ezequiel Ávila, autor de siete tantos en las últimas diez jornadas.

Los locales encontraron espacio por la izquierda en los primeros diez minutos, donde Wagué, que actuaba de carrilero, sufría con Todibo las incursiones de Ferreiro y Galán. El senegalés subió constantemente, pero le faltó precisión y acierto en los metros finales. El Barcelona se encomendó a las carreras y acciones individuales de Dembélé, puro desequilibrio y nervio, precipitado en algunas ocasiones. El francés rompió caderas como Khaleesi cadenas; partiendo desde una posición más centrada de lo habitual, fue el más desequilibrante del partido y aclaró que quiere un lugar en la eliminatoria europea. Su compañero ofensivo, Boateng, intentaba bajar todos los balones posibles, dar continuidad al juego y rematar los centros al área, pero prácticamente no tuvo influencia real en el choque.

Riqui Puig ya había avanzado su capacidad para ser determinante mediante asistencias en la Supercopa de Catalunya, contra el Girona, y esta tarde confirmó su finura a la hora de filtrar balones decisivos con un pase para el ya recuperado Dembélé, que vio como el guardameta le negaba el gol. Santamaría también salvó el cabezazo de Murillo en el córner posterior. Los ataques azulgranas fueron mínimos, pero las expediciones más peligrosas llegaron por los costados, con Wagué y Malcom bien abiertos y profundos en banda. El toque y las explosiones de ritmo de Riqui y Aleñá contrastaban con la lucha bruta e incansable de Vidal. El chileno se hartó de recuperar balones y fue el encargado ideal para ocuparse del trabajo sucio y menos vistoso. El Huesca apenas se acercó en condiciones favorables para crear verdadera inquietud. Un cabezazo de Ávila demasiado desviado, un mal tiro de Enric Gallego y un intento arriba de Moi Gómez fueron las únicas llegadas protagonizadas por los locales, lejos de alarmar a Ter Stegen y de sacar partido de la defensa inexperta culé.

Pese a que fueron los locales los primeros en asustar en la segunda mitad, el Barça llegó algo más que en el primer tiempo. El portero alemán tapó a la perfección un balón suelto en el área que Gallego, a la media vuelta, se disponía a introducir entre los tres palos. Dembélé desaprovechó un pase hacia atrás de Wagué, se le negó la revancha contra Santamaría al señalar un fuera de juego seriamente dudoso y chutó desviado, todo esto antes de sentarse en el banco. Malcom sorprendió a todos disparando al palo en una situación propicia para el centro y Aleñá estuvo lento para beneficiarse del rechace. En el ecuador del segundo tiempo, el ritmo general del partido decayó y Valverde dio entrada a Coutinho y Alba. Ambos clubes parecían no tener prisa. El Barça se excusaba con el colchón de puntos y el Huesca con la necesidad de llegar vivo y con opción de victoria en los minutos finales. Se esperaba que, con la entrada de Arthur, a falta de diez minutos para el término, se enviaran pelotas profundas a Alba y hubiera combinaciones entre brasileños cerca del área, pero el tiempo fue insuficiente.

El Barça suma un punto que le acerca al título liguero y le permite, ahora sí, pensar solamente en la vuelta contra el Manchester United del próximo martes, en la que, si realmente se esperaba el regreso de Dembélé, con la actuación de esta tarde ha desvanecido cualquier tipo de dudas.

ᴀʀɴᴀᴜ ᴍᴀʀᴛíɴᴇᴢ ʜᴇʀʀᴀɪᴢ

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