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El reloj de Bremen

El histórico del fútbol alemán podría perder la categoría si pierde este fin de semana contra el Mainz

Foto: SV Werder Bremen

Son tiempos difíciles para los clubes históricos de Alemania. Mientras algunas cosas no cambian, como el dominio de un Bayern que ya es campeón a falta de dos jornadas para terminar la temporada, otros se encuentran en una situación casi sin precedentes. El Kaiserslautern, que sobrevivía en la tercera división alemana al que intentamos dedicarle un modo carrera en esta web, se ha declarado en bancarrota esta semana. El Hamburgo sigue luchando por volver a poner en marcha el reloj del Volksparkstadion. De manera figurada, eso sí, porque lo retiraron la temporada pasada tras no conseguir el ascenso en su primer intento. Pero este fin de semana, los focos estarán en el otro equipo del Derbi del Norte.

El Werder Bremen, que no hace tanto tiempo ganó la Bundesliga y jugó una semifinales de la Copa de la UEFA, enfrenta este sábado un partido que puede estar ante sus últimas horas como equipo de la Bundesliga. Los verdes se encuentran actualmente en puestos de descenso a falta de dos jornadas. Solo un punto les separa de la 16ª plaza, la que les mandaría a la promoción de descenso contra el tercer clasificado de la 2. Bundesliga.

Esa balsa salvavidas actualmente la ocupa el Mainz. Y el caprichoso calendario decidió que los dos equipos se enfrenten en la penúltima jornada en un duelo a vida o muerte.

La temporada del equipo del norte de Alemania no ha sido buena. Y eso que venían de una campaña la pasada en la que se quedaron a las puertas de regresar a Europa. Con Florian Kohfeldt a los mandos, el Bremen consiguió retener a piezas importantes como el kosovar Milot Rashica, los hermanos Eggestein y a su portero, Pavlenka. A estos hubo que añadir el nombre de Nuri Sahin y la continiudad, por una última temporada, de Claudio Pizarro.

La gran diferencia con la temporada anterior ha estado en la delantera. Max Kruse se marchó en verano al Fenerbahçe y nadie tomó su relevo como goleador del equipo. La losa de 11 goles y 10 asistencias del capitán no la pudieron asumir los Osako, Fullkrug o Sargent. A la larga, el equipo lo ha notado de manera considerable. Solo han convertido 35 tantos en 32 partidos. Solo Milot Rashica ha mantenido sus números de la temporada pasada. Pero dice mucho de la realidad del equipo que el segundo máximo goleador del equipo este año sea un mediocentro, Davy Klaasen, con 6 dianas. Además, los errores defensivos han hecho que aumente de manera considerable la cantidad de goles encajados por un Pavlenka, que, aunque le apoden "el pulpo", no le han bastado ocho brazos para que su equipo sumase de tres.

De poco les vale ahora lamentarse. Aun tienen una bala. El Werder Bremen se juega en Maguncia algo más que la permanencia. En juego está el título de abuelo de la Bundesliga.

Tras el descenso del eterno rival, el Werder Bremen es el equipo con más temporadas en la máxima categoría (56), una más que Bayern y Hamburgo. De descender, los bávaros igualarían el récord. El Hamburgo también podría hacerlo si consigue el ascenso.

También hay que hablar del Dinosaurio. Porque ellos también se juegan su final particular por el ascenso este domingo. Actualmente son terceros, a un punto del Stuttgart, segundo, y se miden al cuarto clasificado, el Heidenheim.

De quedar las cosas como están en la división de plata, el Hamburgo se jugaría el ascenso en una eliminatoria frente al antepenúltimo clasificado de la Bundesliga. Nada sería más poético que un Nordderby a vida o muerte entre los dos abuelos del fútbol alemán, el Werder Bremen y el Hamburgo.

Para eso, el equipo de la ciudad de los músicos debe mantener en marcha el reloj que heredó de su rival dos partidos más. El primero, contra el Mainz.

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