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Warriors vs Cavaliers, el tercer capítulo de la revolución

Golden State y Cleveland llegan en su mejor momento tras dominar de manera contundente estos playoffs para ahora medirse en las Finales de la NBA por tercer año consecutivo, marcando un hecho sin precedentes en la historia de la liga

En una temporada marcada por la clara superioridad de dos equipos, los Warriors -por un lado- rápidamente se burlaron del resto de la competencia y dominaron con facilidad la fase regular a pesar de la duda que generaba la llegada de Kevin Durant y cómo una nueva superestrella se adaptaría a un sistema totalmente ya planificado. Steve Kerr, de estado incierto por el momento debido a sus problemas de salud en esta instancia definitiva, supo dirigir con astucia la exigente tarea de convivir en paz con un plantel lleno de grandes figuras para que todas apunten a aquello que se les había escapado de las manos de manera agónica en la pasada temporada. Golden State volvió a adueñarse de la cima de la liga cosechando triunfos y sólo siendo acechado por un par de rivales que se terminaron enfrentando entre sí en las semifinales de conferencia.

De antemano, los Warriors barrieron con facilidad a Portland y a Utah, equipos que fueron forzados a contrarrestar su enorme potencial sin su plantel completo. Y en una serie con mucha expectativa ante San Antonio -la franquicia más exitosa del deporte por su implacable regularidad durante los últimos 20 años- Golden State hizo pedazos las esperanzas de competencia en una serie que prometía ser pareja, intensa e impredecible por la cantidad de virtudes que los Spurs presentaban en la antesala. La inesperada lesión de Kawhi Leonard puso punto final a los trucos bajo la manga que guardaba Gregg Popovich para, al menos, incomodar a un plantel de cuatro estrellas consolidadas y un mejorado sistema defensivo.

Cleveland, por otro lado, eligió el camino cauto luego de tener su momento de explosión remontado una serie que quedará grabada para siempre en la historia grande de este deporte. Los Cavaliers sembraron dudas sobre su regularidad durante la temporada y hasta el mismo LeBron James se mostró disconforme sobre el nivel de su equipo ante el avasallador dominio de Golden State en el Oeste. Pero el mejor jugador del mundo fue lo suficientemente inteligente para, a los 32 años, guardar las energías necesarias para llegar de la manera más perfecta a los playoffs.

Desde aquel primer partido ante Indiana, Cleveland comenzó a escribir otra historia. Y LeBron ratificó, partido tras partido, dominando cada faceta del juego y priorizando el aporte colectivo, que es el rey absoluto de este deporte, alcanzando un nivel inimaginable de solidez en todos los aspectos posibles. Los Cavaliers barrieron a Indiana y a Toronto, y después se sacaron de encima sin demasiados inconvenientes a los Celtics para llegar nuevamente a otra definición mano a mano ante Golden State para que LeBron alcance su octava final y séptima de manera consecutiva, demostrando ser una garantía absoluta y el dueño de la corona de su conferencia.

Warriors y Cavaliers se verán las caras por tercera vez en una final que promete ser épica, intensa y dramática. Golden State presenta argumentos en cuanto a la calidad y talento de sus estrellas. Y Cleveland, en cuanto a la cantidad y profundidad de su plantel. Nadie encontró la fórmula para defender a un equipo con tres anotadores letales y versátiles. Nadie encontró respuestas para contrarrestar los talentosos recursos del mejor jugador del mundo. Las Finales serán el escenario ideal para el choque entre dos potencias que están marcando una era en el baloncesto moderno. El tercer enfrentamiento entre ambos, con una victoria por bando en cada final previa, será una definición absoluta que marcará qué equipo tendrá reservado un lugar en la historia.

Superestrellas de ambos lados. Impredecibilidad. Intensidad. Factores sorpresas. Pequeños detalles invisibles en primera instancia que luego marcan la diferencia por más mínima que sea. Y distintos caminos que desembocan en un mismo punto con un objetivo en común. Todo está dado para que las Finales de la NBA sean un espectáculo inigualable de principio a fin. Curry y Durant unieron sus talentos para vengar la pesadilla que LeBron les hizo vivir en diferentes escenarios. Golden State demostró ser el mejor equipo en ambos costados de la cancha, con Draymond Green como la pieza fundamental para encargarse del trabajo defensivo, tan indispensable como útil para triunfar en estas instancias definitorias. Los Cavaliers, por otro lado, buscarán repetir la hazaña inolvidable del año pasado. Basando su juego en las manos del mejor jugador del mundo, Cleveland ahora cuenta con un plantel profundo y LeBron estará motivado para superar el desafío de deshacer las esperanzas del equipo más explosivo de la liga para sumar un nuevo título que acerque su legado aún más junto al de Michael Jordan.

Las Finales comienzan a partir de este viernes por la madrugada. Por más de que estos playoffs hayan ido de mayor a menor y tanto Golden State como Cleveland hayan superado a sus rivales contundentemente, lo mejor está por venir. La revolución del baloncesto está en marcha. Y la definición entre sus máximos exponentes promete estar a la altura.


@Joacocarrascal


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