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Sevilla 2-0 Barcelona: El Sevilla atropella al Barça en la Copa del Rey

Los hispalenses aprovecharon las rotaciones visitantes para superar a un Barça inofensivo

Foto: FC Barcelona


Copa del Rey-1/4 (Ida)

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Ficha técnica
Sevilla: Juan Soriano; Mercado, Kjaer, Sergi Gómez; Jesús Navas (André Silva, m.71), Sarabia (Franco Vázquez, m.66), Amadou, Banega, Escudero (Arana, m.88); Promes y Ben Yedder.

Barcelona: Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Semedo (Jordi Alba, m.80); Arturo Vidal, Rakitic, Arthur; Malcom (Coutinho, m.63), Kevin-Prince Boateng (Luis Suárez, m.63) y Aleñá.

Goles: 1-0, M.58: Sarabia. 2-0, M.76: Ben Yedder.

Árbitro: Carlos del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó al local Sergi Gómez (m.73) y al visitante Jordi Alba (m.84).

Incidencias: Partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante 38.403 espectadores. Césped en perfecto estado.
El Barça cae de manera tajante en el Sánchez Pizjuán, con goles de Pablo Sarabia y Ben Yedder, y se aferra, otra vez, a una remontada en el Camp Nou para colarse en las semifinales de la Copa del Rey.

El atrevimiento no suele ser una particularidad que exhiba Ernesto Valverde. De hecho, se le recrimina asiduamente la falta de rotación. En la eliminatoria anterior, en el Ciudad de Valencia, la hubo y no funcionó. El Sevilla, pese a sumar tres derrotas consecutivas y estar lejos del nivel que le situó en lo alto de la clasificación, tiene la virtud de dificultarle los quehaceres, todavía más en su fortín, a los teóricos candidatos a todo: despedazó al Madrid (3-0) y le negó la victoria al Atlético (1-1). Con el Barça de por medio, esa capacidad parecía diluirse. Por tercera vez desde que comenzó la temporada, los azulgranas se enfrentaban al equipo de Pablo Machín. En agosto, con el tanto decisivo del lesionado Dembélé, le ganaron la Supercopa de España (1-2) y en octubre, en la Liga, vencieron en el Camp Nou (4-2). Messi y Busquets, que fueron titulares en ese partido, han visto el de esta noche desde el sofá de Barcelona. “Un francotirador y un dardo de anestesia” era la propuesta defensiva del entrenador sevillista para frenar al argentino. Es cierto que, incluso adormecido por la sustancia química, deberían ser cautelosos; por suerte, no hizo falta.

Esta era la noche del “Txingurri” y, no solo hizo descansar a dos pilares, sino que Suárez, segundo máximo goleador de la plantilla, comenzó mordiéndose las uñas en el banco. Coutinho, excesivamente acostumbrado a ello, tampoco fue titular. El fichaje de Boateng provocó la misma estupefacción que su titularidad. Apenas un día después de estampar su firma y ser presentado, debutaba como titular. El ghanés ha sido una de esas incorporaciones que provocan runrún en el Camp Nou, ya sea debido a su edad, la manifiesta decadencia que ha sufrido su carrera futbolística o, simplemente, por su apariencia. Paulinho, también lo padeció, y Vidal es otro que genera el mismo siseo. El recién llegado, con solo un entrenamiento en sus botas, era comprensible que no hiciera su mejor actuación. Aun así, jugó de espaldas y bajó pelotas para dar continuación al juego; poco más. 

A punto estuvo Ben Yedder de reencarnarse en Messi. Le faltó un disparo preciso, después de sentar a Piqué y tirar dos recortes en el interior del área. Arthur, que fue el mejor de los azulgranas, transportó a Malcom a la ida de octavos contra el Levante con un pase espléndido, pero el brasileño fue incapaz de darle un final distinto a la jugada y, cuando ya había superado a Soriano, mandó el esférico al lateral de la red. Al filo del descanso, Cillessen confirmó que no es titular porque compite contra el mejor. El holandés tapó un disparo a bocajarro de Ben Yedder, enérgico durante todo el partido, y salvó el gol sevillista. 

La igualdad era la tónica del choque y el Barça no daba con la fórmula de cambiar la dirección. La falta de peligro visitante era un hecho previsible. Obviando la ausencia de Messi, en el banquillo también estaba Alba, capital en la producción ofensiva – aparte de los dos mencionados antes –. Suárez, Coutinho y el lateral, como era de esperar, fueron los tres revulsivos.  

Amadou perdonó la vida a los culés, pero Sarabia no tuvo compasión y aprovechó el centro al segundo palo de Promes, que había doblegado a Piqué en velocidad. Banega cabeceó arriba después de una nueva internada del extremo holandés, un quebradero para la defensa. 

Del mismo modo que el gol dio luz al Sevilla y evidenció las carencias de los azulgranas, la entrada de Suárez y Coutinho pareció despertar, ligeramente, al equipo. El brasileño tuvo en sus botas el empate, pero chutó arriba. Fue un espejismo. Ben Yedder aprovechó el disparo mordido de Banega, y la dormida de su compatriota, para noquear definitivamente a los barcelonistas. Suárez, con un disparo cruzado, y Piqué, en el saque de esquina posterior, rozaron ese gol que facilitaría el trabajo en la vuelta y que, esta vez, no llegó. 

Si careces de valentía en un equipo como el Barcelona, lo más seguro es que seas objeto de críticas. Cuando eres osado y te privan del triunfo, continuarás en el punto de mira de los aficionados. Valverde, con un doblete en su primer año y, todavía, vivo en todas las competiciones, sigue esperando hallar el equilibrio de las rotaciones y contentar a la mayoría culé, insatisfecha como de costumbre.

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