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Wolves 1-1 Manchester United: Un United sin ideas empata ante los Wolves

Los de Ole Gunnar Solskjaer no encuentran la fórmula para superar a un rival muy ordenado defensivamente

Foto: Manchester United

Premier League-Jornada 2

Wolves1
Man. United1
Ficha técnica
Wolves: Rui Patricio; Doherty (Adama, Traoré, 46'), Bennett, Coady, Boly; Jonny; Dendoncker, Rubén Neves, Moutinho; Raúl Jiménez (Cutrone, 90+1'), Diogo Jota (Neto, 86').

Manchester United: De Gea; Wan-Bissaka, Lindelof, Maguire, Shaw; McTominay, Pogba, Lindgard (Mata, 81'); Daniel James (Greenwood, 89'), Rashford (Pereira, 89'), Martial.

Goles: 0-1 Martial (27'), 1-1 Rubén Neves (55').

Árbitro: Jon Moss. Amonestó a Daniel James (24'), Ruben Neves (51'), Bennett (67'), Wan-Bissaka (84').

Incidencias: Molineux Stadium (31.314 espectadores).
Era cuestión de tiempo que los defectos de este Manchester United saliesen a la luz, porque son muchos y muy grandes. Tras la primera goleada ante el Chelsea, un espejismo en un desierto de dudas, la realidad afloró en esta segunda jornada. Nuno Espírito Santo se armó defensivamente con una línea de cinco atrás, tres centrocampistas y dos delanteros y planteó un partido en el que la paciencia sería la clave. Por su parte, Solskjaer optó por apretar a sus rivales arriba desde el primer minuto y forzar la pérdida para poder atacar el mayor número de veces posible. Lo más destacado de su alineación fue la presencia desde el inicio de Daniel James, el joven jugador galés que acabaría siendo de los mejores de su equipo.

Empezaba el encuentro con un bloque medio-bajo de los Wolves defensivamente, donde ni Raúl Jiménez ni Diogo Jota, los jugadores más adelantados de los locales, apretaban a Lindelöf ni a Maguire. El United mantenía cómodamente la posesión en la línea defensiva, pero era incapaz de llegar con claridad a zonas peligrosas en ataque porque los rivales estaban muy arropados en su campo. Eran Maguire y Pogba, que de nuevo se vio obligado a formar en un doble pivote con McTominay y a asumir la responsabilidad de la distribución del juego, los encargados de acelerar el ritmo de las jugadas con pases más verticales sobre, principalmente, Martial o Daniel James, los dos atacantes más activos durante todo el partido del Manchester United. Además de eso, el único recurso que tenían los Red Devils para llegar arriba era la energía de Wan-Bissaka por la banda derecha y sus combinaciones con el galés, que jugó por su mismo perfil. La falta de movilidad de los delanteros, unida a las imprecisiones de Lingard y a las vacaciones que Rashford decidió tomarse durante este encuentro, hicieron que la posesión abrumadora del United durante casi toda la primera parte fuese totalmente ineficiente.

Irónicamente, fue una combinación entre Shaw, Lingard y Rashford por el costado izquierdo la que dejó a Martial solo delante de Rui Patrício para anotar el primer gol del encuentro en el minuto 26. A partir de entonces, hasta el descanso, el guion del encuentro seguiría siendo el mismo, con los Wolves imprecisos en su salida ante la fuerte presión de los visitantes sobre sus tres centrales. La idea de Nuno, que era enviar balones en largo sobre Raúl Jiménez y llegar rápido al área contraria mediante la velocidad y habilidad de Diogo Jota, no funcionó por la gran distancia que había entre los dos delanteros y la segunda línea, ya que Moutinho se veía obligado a retroceder mucho su posición para ayudar en la salida. Así se llegó al descanso, con un dominio general del United, aunque sin ocasiones claras para ningún conjunto más allá del gol.

Durante la pausa se produjo el primer cambio del encuentro. Nuno se dio cuenta de que tenía que modificar su planteamiento para meter en apuros a su rival, y para ello introdujo, de forma muy inteligente, a Adama Traoré, uno de los jugadores más rápidos y privilegiados físicamente de la Premier y, con toda seguridad, del mundo del fútbol. Tan pronto pitó Jonathan Moss, Adama ya empezó a demostrar que su entrada en el terreno de juego sería el punto de inflexión que los Wolves necesitaban en el partido. Sus potentes internadas por la banda derecha, que en el primer tiempo ocupó Doherty, fueron la principal fuente de peligro para los locales. A esto se unió una presión a mayor altura sobre los centrales del United, que provocó un drástico descenso del dominio de la pelota que los visitantes habían mostrado en el primer tiempo. En estos momentos se evidenció la falta de creatividad en el centro del campo del Manchester. Es Pogba el encargado de gestar la jugada, de llevar a cabo las transiciones ofensivas y de lanzar los ataques. Sobre él recae toda la responsabilidad en las tareas de fabricación de juego, y es imposible que un único hombre pueda soportar todo ese peso durante los noventa minutos.

En medio de todo este sufrimiento de los Red Devils, Raúl Jiménez cabeceó un centro de Moutinho tras una falta provocada, como no, por Adama, al palo. Dos minutos después, en una conexión portuguesa de las que tanto abundan en los Wolves, Rubén Neves puso en la escuadra un balón a la frontal de Moutinho para igualar el marcador. A partir de entonces, las imprecisiones y la falta de ideas de los jugadores del United fueron la tónica general del resto del encuentro. Solo Maguire y Pogba se atrevían a dar pases verticales sobre los puntas. Por su parte, Wan-Bissaka y Daniel James crearon las opciones más claras de ataque conectando por ese perfil derecho. El joven galés mostró un desparpajo y un desborde increíbles, siendo junto a Martial el más acertado con y sin balón en la delantera roja. Pero la única oportunidad de desnivelar el parejo encuentro se la inventó, como no, Paul Pogba. Una conducción suya hacia el pico izquierdo del área y un recorte dentro de ella acabaron con el francés en el suelo y el árbitro señalando el punto de penalti. La confianza que le dio su buena jugada lo llevó a decirle a Rashford, quien anotó un penalti en la primera jornada, que este era su turno. Sin embargo, la fortuna no estaba del lado del United y Rui Patrício, un especialista, le paró a Pogba la pena máxima.

Nada más ocurriría hasta el pitido final del encuentro, que se saldó con tablas en el marcador. El Manchester United bajó de nuevo a la tierra tras la goleada al Chelsea y se topó de bruces con la realidad. Los Wolves fueron un equipo muy rocoso durante todo el partido y aprovecharon sus oportunidades para rascar su segundo empate en dos jornadas. De momento, Liverpool y Arsenal son los únicos clubes capaces de sumar todos los puntos en juego y se sitúan en la cabeza de la clasificación. El United demostró, como estaba claro antes incluso del inicio de la competición, que su política de fichajes no siguió ninguna estrategia coherente y que la ausencia de ideas de medio campo para arriba hará que sea una hazaña que este equipo se meta en puestos Champions a final de temporada.

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