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Lewis Hamilton, el bendecido del cielo



neomotor.com


El Gran Premio de Gran Bretaña no estaba siendo la carrera más emocionante de los tiempos recientes. Sin embargo, todo cambió en las últimas tres vueltas. Los neumáticos Pirelli se desintegraron como ya lo hicieran en 2013, y en 2017 en el caso de Ferrari. Lewis Hamilton, Carlos Sainz y Valteri Bottas sufrieron las consecuencias del asfalto abrasivo de Silverstone. Otra vez, las ruedas de la marca italiana están en boca de todos. 

Después de una serie de temporadas en las que las críticas apuntaban hacia su robustez, estas han vuelto a sus orígenes disparando hacia su seguridad. Las carreras con degradación de neumáticos son necesarias para abrir oportunidades en la Fórmula 1. Si queremos ver algo diferente, hay que crear carreras estratégicas. Seguridad por supuesto, pero aburrimiento tampoco. No obstante, hay algo indiscutible que nunca cambia, la suerte de Lewis Hamilton.

En este asunto no hay discrepancias. El resultado de la carrera y el devenir de los últimos cinco minutos demuestran que el inglés tiene una estrella que le protege. Estaba escrito que entraría en la historia este fin de semana. Si ganaba, se convertía en el piloto con más victorias en el Gran Premio de su país con siete triunfos. No falló y sumó otro récord a su legendario palmarés antes de alcanzar el más exitoso de todos que, visto lo visto, aunque se empeñase en no conseguirlo, se hará realidad. El destino quiso acabar con el aburrimiento que fue la carrera casi en su totalidad. Especialmente, por el segundo Safety Car que arruinó las estrategias.

La lotería de los neumáticos afectó a Valteri Bottas. El único 'rival' por el campeonato de Hamilton. Su neumático explotó en la vuelta 50 y acabó undécimo. La distancia en el campeonato ya es de 30 puntos. En definitiva, Hamilton solo pelea contra sí mismo. Pero evidentemente, las carreras no son siempre un paseo de rosas y también aparecen obstáculos por el camino. Sin embargo, dentro de todos esos infortunios, hay siempre fortuna, pero solo para el de Stevenage. 

Verstappen renunció al triunfo por no creer en ningún momento del fin de semana en que pudiese subir a lo más alto del podio. Resulta inverosímil que, viendo lo que le había pasado a Bottas instantes antes y que los neumáticos de Hamilton presentaban un aspecto similar, ¿por qué no ir a por la victoria y abandonar la vuelta rápida? La rueda delantera izquierda del líder esperó a que el holandés se detuviese para decir basta. Además, por añadir un toque más preciso a esta diosa fortuna, Bottas tuvo que realizar la vuelta entera a tres ruedas mientras que Hamilton solo media. Todo calculado para que lograse su séptima victoria en Silverstone con cinco segundos de ventaja.

Es anecdótico al fin y al cabo, pero la imagen de Hamilton victorioso con tres ruedas refleja su invulnerabilidad. Pase lo que pase, nada le bajará del peldaño más alto del podio. Ya sea porque las desgracias solo afecten a los demás y a él le quieran perdonar o por autoeliminación del resto. Nadie duda de que el líder del mundial es la persona más afortunada de la Fórmula 1. Tuvo un percance y aun así ha conseguido dar otro paso de gigante hacia su séptimo título mundial. "Iba rezando porque el coche llegase a meta", decía Hamilton antes del podio. Es obvio que alguien en el cielo le escuchó y le protegió.


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